Kingsville, Texas: 1948–Presente

Carmen Lomas Garza tomó la decisión de ser artista cuando tenía 13 años. No tenía acceso a los cursos de arte, así que optó por el auto-aprendizaje. Fue a la biblioteca y prestó y leyó todo tipo de libros que había sobre arte. También practicaba diariamente el dibujo. Dibujó imágenes de gente que veía en la escuela, en su casa, y en su barrio. Hasta dibujaba sus propias mascotas. Cuando llegó a la escuela secundaria, ya había desarrollado un poratfolio notable .

Dentro de la comunidad unida Mexico-Americana de Kingsville, Texas, Carmen recibió amor y apoyo de su familia y de un sin número de amigos y vecinos. Pero, cuando salió de su comunidad acogedora experimentó el dolor del prejuicio. El Movimiento Chicano de los años ‘60 y ‘70 le ayudó a sentirse orgullosa de ser una mezcla con ascendencia Hispana y Americana. Durante su estancia en la universidad, Carmen decidió dedicar su arte a la comunidad Mexico-Americana para demostrar su gratitud y su rica herencia mestiza.

Carmen esperaba que al pintar actividades positivas Mexico-Americanas, su arte podría ayudar a eliminar el racismo que experimentó cuando era niña. Sus cuadros tratan de los alegres recuerdos cotidianos con su familia, además de las fiestas y acontecimientos dentro de la comunidad. Algunas de sus obras iniciales retratan a su abuelo y a ella misma en el jardín. Otras describen la cena en su casa y las parejas bailando en una fiesta. Todas las obras de arte de Carmen, incorporan “monitos” (pequeñas figuras), un término que ella aprendió de su abuela. Sus monitos incluyen su hermano y su hermana, padres, abuelos, y otra gente. Ella también representa al gato de la familia e  incluso, el lagarto que veía a veces en el pórtico.

Cuando Carmen estaba en la universidad, decidió pintar una versión moderna del juego Lotería, que a menudo jugaba con su familia y los vecinos. Su madre insistió que ella siguiera con la tradición. Nuevos jugadores deben crear sus cartas propias, imitando los diseños de las cartas que ya existían.

Carmen ahora vive en San Francisco, pero sigue pintando imágenes de su infancia como Mexico-Americana en Texas. 

En Camas para Sueños, la artista y su hermana se sientan en el tejado de su casa soñando hacerse artistas. En su cuarto abajo, su madre también reflexiona acerca del futuro de sus hijas. Carmen habla de la inspiración para el cuadro:

Tengo recuerdos muy vivos de lo que la gente estaba haciendo, donde estaban, la ropa que llevaban, la hora del día, los colores de la atmósfera; de manera que al recordar algo, ya tengo la pintura completa en mi mente. Así, cuando estoy lista para empezar un cierto cuadro, cuento con lo que ya tengo en la cabeza y entonces cambio la posición de algunas cosas. Como artista, tengo licencia para hacer que la pintura sea capaz de relatar la historia entera con todos los detalles …  Que en realidad somos mi hermana Margie y yo en el tejado. Podíamos llegar al tejado subiendo por el pórtico delantero … Esa es … mi habitación, en realidad es la habitación de las niñas… Mi hermana y yo nos ocultábamos allí [en el tejado] y … también hablábamos mucho de cómo seriá ser artistas en el futuro, porque ambas queríamos serlo [artistas]. Y dediqué este cuadro a mi madre porque ella también deseaba ser artista. Y es una artista, ahora trabaja como florista, y su medio son las flores. Ella nos dió esa visión de ser artistas…  Eso representa ella haciendo la cama para nosotras.

Aunque el cuadro documenta una experiencia específica de una niñez Mexico-Americana, también honra las familias de todas las culturas que fomentan los sueños de sus niños.

Nota: La cita arriba proviene de unas entrevistas con Carmen Lomas Garza hechas por Andrew Connors en Junio y Julio de 1995.

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