San Juan, Puerto Rico: 1955 - Presente

Pepón Osorio nació en 1955 en la zona de Santurce de San Juan, Puerto Rico. De descendencia Afro-Caribeña, procedió de una comunidad unida a la que recuerda con cariño. Las puertas de la gente siempre estaban abiertas y cada uno de sus acontecimientos diarios, éxitos, y decepciones eran compartidos.

En 1975, Pepón se trasladó al Bronx, Nueva York para continuar su educación. Después de obtener el grado de Master en Sociología, su labor como trabajador social lo expuso a nueva gente, a nuevos ambientes, y a una manera distinta de vivir como Puertorriqueño dentro de una gran sociedad. También conoció otra gente de descendencia Africana, quienes compartieron con él sus valores y experiencias. Pepón homenajeó a su patrimonio cultural con la creación de montajes fantásticos como El Chandelier. Pepón entiende los problemas de la comunidad Puertorriqueña. También está muy consciente del cariño que tiene la gente por los objetos. Su trabajo artístico está cargado con chucherías que reflejan las conexiones culturales además de una estética cultural popular y contemporánea. 

Su infancia también le sirve como fuente de inspiración. Su madre trabajó como panadera y preparaba pasteles para celebraciones especiales. Su familia entera le ayudaba crear los pasteles con capas complejas de glaseado y decoración. Las chucherías que Pepón compra de las tiendas del vecindario para su trabajo, son con propósitos específicos, por ejemplo, regalitos para fiestas o bodas y artículos para devoción religiosa o decoración. Al mezclar unos objetos con otros objetos, él cambia sus significados y cuestiona el concepto del arte.

El trabajo artístico que hace Pepón trata frecuentemente de transformaciones. Pepón considera que los candelabros, los cuales aún se encuentran en los apartamentos más pobres de Harlem Hispano y al Sur de Bronx, como símbolos de los sueños, esperanzas, humor, y penas de los Puertorriqueños viviendo en el barrio de Nueva York. Para él, los volúmen de perlas, muñecos, palmeras, monos, y otros artículos fabricados representan la cultura popular inmigrante de los años ‘50 y ‘60, cuando la mayoría de los Puertorriqueños Neoyorquinos emigraron de la Isla. La superficie recubierta del candelabro también le recuerda los pasteles elaborados que hacía su madre durante su niñez en Puerto Rico.