Los Angeles, California: 1951–Presente

La carrera artística de Patssi Valdez ha sido un largo e inspirado viaje dirigido por el enojo, la pasión y la introspección. Nacida en el Este de Los Angeles en 1951, Valdez crecío en un mundo turbulento. Sus sentimientos tradicionales de comodidad y seguridad doméstica fueron perjudicados por un padre abusivo. Posteriormente, formó parte activa en el  Chicano Rights Movement (Movimiento de Derechos Civiles de los Chicanos) en los años ’60 y ´70.

Desde joven, Patssi estaba segura de su deseo de ser artista. Ella reconoció el  arte como un instrumento a través del cual podía expresar sus sentimientos de soledad y enojo, y también escapar de su entorno de pobreza y hostilidad. Ella dijo: “Me di cuenta de que el arte me podía ayudar a salir de mi barrio. Lo decía con frecuencia “Voy a pintar mi salida de este lugar”.

Patssi llegó a ser una fuerza creativa en la Costa Oeste en los años ’70 como miembro femenino del colectivo de artistas Chicanos Asco, junto con Willie Herron, Harry Gamboa y Gronk. El nombre Asco (proviene de náusea), se refirió a la repugnancia que sintieron ella y sus compañeros artistas sobre la representación estereotípica de los Latinos en los medios de comunicación americanos. En la vanguardia del antes de la escena artística Chicano, Asco montó actuaciones por todo Los Angeles, crearon escenas vivientes con sus propios cuerpos, y demostró las instalaciones conceptuales y fotográficas para cambiar la imagen estereotípica del Latino y llamaba la atención al trato injusto del Latino dentro de la cultura Americana.

En 1988, sus obras cambiaron dramáticamente en su técnica y enfoque. Ella pasó de crear las instalaciones, el collage, el arte de la actuación y las fotografías, y empezó a pintar. Motivada ya no tanto por el enojo de la opresión Chicana, se inspiró en sus experiencias y sentimientos propios. Explicó que “de repente quería mostrar más de mí misma, y así ofrecer una visión de mi cultura. Empecé a mirar hacia adentro, buscando inspiración.”

Con este espíritu, ella empezó a representar escenas domésticas en sus composiciones. The Magic Room (La habitación mágica) se llena con colores vivos y movimiento y tiene una única perspectiva aérea. El espectador mira hacia abajo, a un entorno marcado con cortinas, lleno de objetos misteriosos que se mueven. Las sillas, las pelotas, los anillos gimnásticos, y las alfombras parecen girar por sí solas. Cada objeto tiene vida y poder propio. Un río, rojo como la sangre, atraviesa la alfombra y el vino está derramado por encima de una mesa azul cubierta con vivos tenedores rojos. La extraña combinación de objetos mezcla los colores como el rojo vivo, amarillo, y azul, creando un espacio misterioso y a la vez, peligroso.

Patssi ve las escenas domésticas como metáforas para el alma. Expresiones del carácter de cada uno, los objetos domésticos se hacen animados con el espíritu de la persona que vive con ellos. Estos objetos son testigos de todos los secretos de la familia.

Como una artista aventurera Chicana, Patssi nunca ha tenido miedo de evolucionar como tal ni intentar con nuevos métodos en su trabajo. Su carácter distintivo de determinación, resistencia y su pasión, le han ayudado a definir  su estilo artístico por más de treinta años.

Notas:
1. Muñoz, Larenaz, “A Painter’s Great Escape.” Los Angeles Times, March 7, 1999.
2. Ohland, Gloria, “Escalate.” LA Weekly, May 5-11, 1989.