El Río Grande tiene una extensión de 1,800 millas que empieza en el suroeste de Colorado y corre hacia el sur, atravesando la parte central de Nuevo México hacia el suroeste de Texas, donde gira al sureste y forma la frontera entre los Estados Unidos y México. Finalmente, desemboca en el Golfo de México cerca de Brownsville, Texas, y Matamoros, México. Las comunidades asentadas a lo largo de su trayecto, aprovechan los recursos naturales necesarios para tejer y teñir la tela.

Esta mujer Maya trabaja con un telar de cintura.

Una oveja churro posa para la cámara de fotos en Taos, Nuevo México.

Ernie Andrews, un tejedor Hopi de Arizona, utiliza el tradicional telar vertical de los Indios Pueblo en esta foto. Recién acabada una ceremonia Hopi, viste una manta (chal), parecida a la que esta tejiendo.

La gente Anasazi se estableció en el área del Río Grande, alrededor del siglo XIV. Cultivaban maíz, frijoles, calabazas y algodón, y producieron prendas ligeras conocidas como mantas. El Español Francisco Vásquez de Coronado llegó al valle del Río Grande en el año 1540 con planes de conquistar la zona. Sin embargo, esto no sucedió hasta que llegó Don Juan de Oñate en el año 1598, y la región fuè colonizada. Para poder producir textiles de lana, los colonizadores Españoles trajeron los instrumentos necesarios para construir y operar complejos telares Españoles del pedal. La lana provenía de las ovejas churro que también fueron traídas por los Españoles. La tela confeccionada tenía una anchura y longitud fija. La tecnología del telar de pedal había revolucionado la producción de textiles en Europa, transformándola de una tarea doméstica a un sector regulado industrial. 

Antes de que fuera introducido el telar de pedal, existían tres tipos de telares en la zona del Río Grande: el telar de cintura, uno sobre una superficie horizontal, y el tercero, un telar en vertical, siendo este es mas comun a lo largo del Río Grande.

Los Españoles disuadieron el comercio con los Estados Unidos y los territorios que estaban en la frontera con Nuevo México. Consecuentemente, los tejedores del Río Grande dependian de Nueva España (hoy en día, México) e intercambiaron mantas por muchas cosas, incluyendo el maíz y ganado. Para estimular el desarrollo de la textilería y el comercio textil en la zona del Río Grande, dos maestros tejedores, los hermanos Juan e Ignacio Bazán, fueron enviados desde la cuidad de México a Santa Fé en 1807, para enseñar a los jóvenes las técnicas modernas  de la textilería.

A continuación presentamos una lista de los textiles producidos entre 1750 y 1809, según los inventarios y los testamentos de comerciantes locales de ese periodo:

- sarapes 
- jerga
- frazadas 
- mantas
- sabanilla
- colchas
- medias

Después de la exitosa revolucion Mexicana de España en 1821, hubo un gran incremento en la producción de textiles en la zona de Río Grande. Por primera vez, el comercio fue fortalecido entre los comerciantes de los Estados Unidos y del Río Grande. La ruta de Santa Fé abierta en 1821, hizo viable el comercio con los Estados Unidos. Esta ruta también simplificó el  comercio con California y los territorios del oeste. 

La llegada del ferrocarril a finales de 1880, introdujo muchos cambios en la producción de textiles en la zona del Río Grande. Además de turistas, los trenes llevaban nuevos tintes sintéticos con más diversidad de colores y una mayor disponibilidad de hilos comerciales. Los tejedores habían contado, para teñir, con plantas ricas en ácidos tánicos como el enebro, el roble, y la cereza silvestre, que ayudaron a fijar  o hacer permanente el color de los tintes de la lana u otra tela.

El tipo de lana producida también fue cambiado. Las finas y suaves ovejas churro fueron cruzadas con las ovejas merino, de pelo más grueso, que fueron introducidas al área alrededor de 1858. Por el año de 1890, esta crianza significó nuevos tipos de hilo para la textilería.

Los estilos y texturas de los tejidos de Nuevo México siguen cambiando y desarrollando. Irvin y Lisa Trujillo y Agueda Martínez trabajan con la tradición de Río Grande,  pero producen diseños innovadores e introducen nuevos colores en sus obras.

 

Agueda Martínez remonta su herencia a los Navajo y a los primeros colonizadores Españoles a lo largo del Río Grande en el siglo XVI. Sus tapices están influidos por los diamantes dentados Mexicanos Saltillo y, también por las variaciones que introdujeron los colonizadores a los motivos escalonados de los Navajo y los diseños sólidos Pueblo que se alternan con rayas.

“Algunos llaman este [diseño] con rayas ‘Rio Grande.’ Otros con más detalles son conocidos como ‘Colonias’, otros son ‘Chimayó’ y otros, ‘Mexicano’. Mexicano o Americano – llámenlos como quieran… yo no los llamo [tejidos] nada. En ellas coloco mis iniciales y eso es mío”, dijo ella.

Cita tomada de entrevistas con Martínez por Andrew Connors, Junio y Julio de 1995.

 

Irvin Trujillo y su esposa, Lisa, siguen la tradición textil del Río Grande en Chimayó, Nuevo México. Irvin y su padre difunto, Jake Trujillo, quien le enseño a tejer, juntos manejaron el negocio de la textilería por muchos años. A pesar de que Irvin y Lisa, quien aprendió a tejer siendo adulta, utilizan diseños tradicionales Saltillos, también tejan tapices innovadores que a veces transmiten historias personales y que son considerados como bellas artes.