Tour “¡Imprimir la revolución! Auge e impacto de las obras gráficas chicanas, desde 1965 hasta hoy”
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La curadora E. Carmen Ramos y la asistente curatorial Claudia Zapata lo llevan en un video tour guiado de los aspectos más destacados de la exposición, ¡Imprimir la revolución! Auge e impacto de las obras gráficas chicanas, desde 1965 hasta hoy. En la década de los años sesenta los activistas chicanos forjaron una notable historia del arte del grabado, arraigada en la expresión cultural y en los movimientos de justicia social, que sigue siendo vital hoy en día. En la exposición ¡Imprimiendo la revolución! se presentan, por primera vez, grabados históricos de la era de los derechos civiles creados por artistas chicanos, junto con obras de artistas gráficos que han permanecido activos desde la década de los ochenta hasta la fecha. En ella se examina la manera en que los artistas utilizan las artes gráficas para fortalecer una sentido de comunidad, despertar el interés del público en torno a las preocupaciones actuales por la justicia social y luchar con las nociones cambiantes de lo que significa el término “chicano”. Los mexicoamericanos adoptaron, de manera desafiante, el término chicano en las décadas de los sesenta y los setenta como signo de una nueva identidad política y cultural. Los artistas gráficos desempeñaron un papel fundamental en la proyección de esta revolucionaria nueva conciencia, que afirmaba el valor de la cultura y la historia mexicoamericanas, además de cuestionar la injusticia a nivel nacional y mundial.
- (Claudia Zapata) Hola, mi nombre es Claudia Zapata, y soy curadora adjunta de arte latinx en el Museo Smithsonian del Arte Americano. Ayudé a Carmen Ramos con la investigación para esta exposición y escribí el estudio "El arte chicano en la era digital”, destinado al catálogo de la exposición.
- (E. Carmen Ramos) Empecé a pensar en esta exposición en el 2017 porque quería dirigir la atención hacia la impresionante historia de las artes gráficas chicanas que se ha extendido por cinco décadas y que, hasta ahora, han permanecido en gran medida fuera de la historia de las artes gráficas de los Estados Unidos. La exposición empieza en la década de los sesenta. En este período, los jóvenes mexicano-americanos, en particular, adoptaron el nombre “chicano” como el signo de una nueva identidad. Hasta entonces, “chicano” había sido un término despectivo que los jóvenes, en un acto de afirmación cultural y política, transformaron en lo contrario y empezaron a usar como un símbolo de honor. En la década de los sesenta, los chicanx chicanos se inspiraron en el activismo laboral de la Unión de Campesinos o UFW, (sigla en inglés), lucharon por la igualdad de derechos y cuestionaron su ausencia de visibilidad en toda la sociedad estadounidense. Los artistas gráficos activos durante estos primeros años del movimiento de los derechos civiles desempeñaron un papel primordial para proyectar esta revolucionaria y nueva manera de ser mexicano-americano.
Los activistas adoptaron los términos revolución o revolucionario porque significaban asumir una nueva actitud, proyectar una nueva conciencia, o una nueva manera de ver el mundo por parte de los ciudadanos, los residentes y comunidades enteras que exigían derechos sociales y políticos, además de la igualdad.
Con esta exposición se busca analizar la manera en que los artistas chicanos y sus
colaboradores de diversas culturas iniciaron un movimiento de las artes gráficas influyente e innovador compenetrado con la justicia social y la expresión cultural que sigue siendo tan vital hoy en día.
Nos encontramos a la entrada de la exposición, donde empieza la primera sección titulada Imágenes urgentes. Hemos organizado la exposición por temas y cada sección incluye a artistas que trabajaron en diferentes momentos históricos, desde la década de los sesenta hasta hoy, con lo cual podemos observar la manera en que ciertas preocupaciones y estrategias artísticas se repiten o cambian a lo largo del tiempo. En esta sección se analiza cómo respondieron los artistas a las urgentes causas sociales de su época, ya se trate de derechos laborales, justicia ambiental, reforma de la inmigración o, como en el caso de “Justicia para nuestras vidas”, la instalación de grabados que se ve a la izquierda, sobre la brutalidad por parte de la policía.
Esta instalación fue creada por Oree Originol quien se inspiró en el movimiento Black Lives Matter, o las vidas negras importan. Originol crea retratos digitales en blanco y negro de hombres, mujeres y niños que murieron durante altercados con las fuerzas de cumplimiento de la ley. Con frecuencia, el artista utilizó fotografías que le habían dado los familiares de las víctimas. Los retratos son sencillos, pero dan una idea del estilo y la personalidad de estas vidas perdidas trágicamente. El artista ha hecho posible que cada retrato pueda descargarse en su sitio web, de modo que los miembros de su comunidad puedan utilizarlos. Originol es conocido por sus instalaciones dinámicas a gran escala similares a la que creó aquí y que suele colocar en paredes urbanas. Estos montajes permiten que la gente recuerde y viva su duelo por estas vidas perdidas tan trágicamente.
Es importante señalar que la lucha contra la violencia policial no es solamente un problema contemporáneo, sino que formaba parte del movimiento de los derechos civiles desde su comienzo mismo. Por ejemplo, la obra de 1975 de Amado Peña “Aquellos que han muerto”, es un grabado conmemorativo creado para Santos Rodríguez, un niño de doce años de Dallas (Texas) asesinado por un oficial de policía en 1973. Este trágico evento movilizó a la comunidad mexicana-americana de Dallas y atrajo la atención de todo el país. La imagen, que es a la vez caricaturesca y gráfica, muestra a un sonriente Santos con una herida de bala sangrante en la frente. Debajo de la imagen del niño, Peña incluye los nombres de otras víctimas de la violencia que pueden verse detrás del rostro ensangrentado de Rodríguez.
La obra Sun Mad, creada en 1982 por Ester Hernández, es uno de los grabados más icónicos en la historia de las artes gráficas chicanas. Creó el grabado en respuesta a la información de que su familia, que eran campesinos del Valle de San Joaquín, había sido expuesta a plaguicidas y al agua contaminada. Hernández creó una imagen que desenmascara a una bien conocida figura que representaba lo “saludable” en la agroindustria, una joven sonriente que sujetaba varios racimos de uvas, que había sido el logotipo de la empresa productora de pasas Sun Maid por varias décadas y que todavía se utiliza hoy en día. Su transformación convierte a la joven en la figura de un esqueleto, lo que sugiere el daño causado por la contaminación y los plaguicidas, que ella menciona en la parte inferior del grabado.
Más tarde, en el 2008, Hernández reimaginó su clásica “Sun Mad” para abordar otra preocupación: las redadas en los lugares de trabajo por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos, conocido como ICE, (su sigla en inglés). Además de cambiar el título, de “Sun Mad” a “Sun Raid”, le agrega a la calavera un monitor de pulsera de los que usa el ICE y un huipil, una prenda de vestir indígena tradicional. Esta referencia sugiere la manera en que los pueblos indígenas de México y América Central constituyen un amplio segmento de los inmigrantes indocumentados de los Estados Unidos. Su texto, colocado en la parte inferior de este grabado, que dice derivado del NAFTA, coloca a los inmigrantes indocumentados dentro del contexto de las repercusiones económicas de los acuerdos comerciales mundiales firmados entre las naciones.
A partir de mediados de los años sesenta, muchos artistas chicanos apoyaron activamente a la Unión de Campesinos, conocida también como la United Farm Workers o UFW, (sigla en inglés), un sindicato fundado por César Chávez y Dolores Huerta para combatir las inhumanas condiciones de trabajo de los campesinos Californianos. Varios de los grabados que están en esa pared abordan específicamente el tema de los campesinos. Algunos artistas como Andrew Zermeño habían trabajado directamente con la UFW, mientras que otros crearon obras de manera independiente para dar a conocer las actividades del sindicato y la causa que defendía.
“Huelga!” fue el primer cartel que creó Zermeño para la Unión de Campesinos. Presenta a una figura recurrente en sus carteles y en sus cómics políticos, Don Sotaco, un huelguista, representante del sindicato, cuyo título “Don” o “Señor”, comunica respeto. Vestido con pantalones andrajosos y con zapatos rotos, Don Sotaco camina con entusiasmo mientras lleva una bandera de la UFW, lo que demuestra la urgencia y la determinación de la protesta de los campesinos y del reto al status quo.
Xavier Viramontes creó el “Boicot de las uvas, apoyo para los trabajadores de la Unión de Campesinos” en 1973, el año en que César Chávez inició un nuevo boicot de las uvas en respuesta a la violenta intervención de un sindicato rival, el Teamsters, en los conflictos entre la UFW y los productores de uvas de California. Viramontes conocía las tácticas violentas de los Teamsters que probablemente inspiraron sus imágenes de un guerrero azteca exprimiendo uvas que soltaban sangre en lugar de jugo. El artista sugirió que la UFW vendiera el cartel para financiar el boicot, lo que hizo más tarde a través del periódico de la UFW, “El Malcriado”.
Durante la década de los años sesenta, muchos artistas abordaron diversas preocupaciones urgentes, como las exigencias en pro de la igualdad en la educación. Rupert García se convirtió en una figura esencial en el Frente de Liberación del Tercer Mundo, una coalición de estudiantes chicanos, afroamericanos, asiático-americanos e indígenas estadounidenses quienes se declararon en huelga en 1968 para exigir programas de estudios étnicos en la universidad San Francisco State College. García creó este cartel, titulado "Right On!", durante esa protesta. Para captar la solidaridad entre los estudiantes combinó la imagen de Ernesto “Che” Guevara, un ídolo de la revolución cubana que se había convertido en un símbolo mundial de la resistencia política, con el conocido eslogan del Poder Negro Right On! García vendió este cartel para recabar dinero destinado al fondo de fianzas para los estudiantes.
En el 2014, Jay Lynn Gómez creó "Todo sobre la familia", una obra que toca el tema del mercado laboral de hoy en día, que se ha transformado cada vez más en una economía de servicios, en la cual los trabajadores prestan un servicio, como el cuidado de los niños. Esta obra forma parte de una serie en la cual Gómez reimprime a una escala ampliada imágenes de revistas de decoración. La artista describe una escena, en el exterior de una residencia muy grande, donde se ve a una niñera que pasea a dos niños en un coche. Las inserciones de Gómez les dieron visibilidad a los trabajadores domésticos cuyos esfuerzos hacen posible esas escenas de perfección y tranquilidad hogareñas. Sus intervenciones relacionan de manera inequívoca el vínculo entre el texto y la presencia de los trabajadores domésticos que ha insertado. Lo que se alega aquí es que "Todo sobre la familia" parece imposible sin el trabajo de la niñera.
A partir de los setenta, aumentaron los debates acerca de la política de inmigración de los Estados Unidos. En el grabado que creó la artista Yolanda Lopez en 1981 "¿Quién es el extranjero ilegal, peregrino?" se considera a los inmigrantes latinx indocumentados frente a los antecedentes de la larga historia de la colonización europea de las Américas y la apropiación de las tierras de los indígenas. Ella describe la idea de un guerrero azteca en una postura parecida a la del Tío Sam en los carteles de reclutamiento publicados por el ejército: I Want You. La figura dirige su pregunta a los “peregrinos” y cuestiona quién es el indocumentado, ya que los colonizadores que llegaron de Europa en el Mayflower no tenían “papeles”.
- (Claudia Zapata)
En esta próxima sección, “Un nuevo mundo chicano” se reflexiona sobre la manera en que los artistas chicanx proyectaron una nueva conciencia política y cultural. Apropiarse del término chicano, que anteriormente era peyorativo para designar a los mexicano-americanos, significó un cambio social fundamental porque rechazaba la asimilación cultural. Los artistas chicanos cuestionaban la perspectiva patriarcal, heteronormativa y colonial para crear obras de arte que mostraban la diversidad de su vida cotidiana y de sus comunidades. Este enfoque inspiró a otros artistas a utilizar el grabado para explorar sus corrientes biculturales de la vida en los Estados Unidos.
Originalmente, Malaquías Montoya creó “Yo soy chicano” para promover un documental del mismo nombre. Sus dos figuras dinámicas rompen sus cadenas mientras aprietan los puños en señal de venganza, lo que representa la cambiante conciencia política del movimiento chicano y la ruptura conceptual con el pasado. Esta imagen funciona a la vez como una afirmación personal y un llamamiento colectivo a la acción.
Esta nueva conciencia abrió infinitas posibilidades para un nuevo futuro. Gilbert “Magú” Luján, miembro fundador del colectivo chicano Los Four, presenta un paisaje fantástico en Turtle Island, un nombre indígena para América del Norte. Expone un mundo sin colonización, con figuras indígenas que se desplazan en los “lowriders” chicanos y que “hablan” por medio de pergaminos del lenguaje de Mesoamerica. El perro antropomórfico que se ve en el extremo inferior derecho es una figura común en el arte de Magú que utilizaba, según sus propias palabras, como “una metáfora para la herencia indígena mexicana”.
Los artistas chicanx chicanos también ahondaron en la vida cotidiana y en sus conocidos formatos artísticos. Hay una tradición de arte en forma de calendarios que proviene de México y ha continuado hasta hoy en día. Los centros de grabado y los artistas chicanx chicanos usaban los meses del calendario como parte de un portafolio de grabados, al que contribuían varios artistas.
Max E. García y Luis C. González utilizan el formato de calendario para criticar al Presidente de los Estados Unidos, Gerald Ford y hacer comentarios sobre la inseguridad alimentaria; para ello, presentan una imagen de las estampillas de alimentación superpuesta a la Última Cena de Jesucristo.
Los grabados chicanos presentan instantáneas nostálgicas de su pasado, con imágenes de las singulares prácticas culturales que le dan forma a la vida de los chicanos. Carmen Lomas Garza describe los recuerdos familiares de sus primeros años de vida en el sur de Texas. En esta escena capta un ritual de limpieza espiritual, una “limpia” y otras prácticas indígenas como quemar incienso de copal (una resina de árbol). En el fondo se ven otras referencias espirituales como la Virgen de Guadalupe, para mostrar la diversidad de la fe de su familia.
Los centros de grabado y los artistas chicanos desempeñaron un papel influyente en otras comunidades biculturales. Después de haber trabajado en el taller de grabado chicano, en su Serie Project en Austin (Texas), el artista dominicano-americano Pepe Coronado estableció el Dominican York Proyecto GRÁFICA (DYPG). Este colectivo de grabado estudia la historia y la cultura de la diáspora dominicana en sus obras gráficas. En su primer portafolio, "Manifestaciones", los artistas gráficos abarcan temas que van desde la cultura dominicano-americana y la política exterior de los Estados Unidos hasta la vida urbana.
El término Aztlán resurgió durante el movimiento chicano de la década de los años sesenta y se convirtió en un término fundamental a través de toda la bibliografía de la causa. Los escritores del Movimiento usaron la antigua creencia de Aztlán, que se refiere históricamente a la mítica tierra natal de los aztecas, para ubicar al sudoeste de los Estados Unidos y a California como parte de un legado vinculante a la antigua civilización. El maestro grabador chicano, Richard Duardo, presenta este concepto de manera prominente en un estilo de grafiti urbano para referirse a su apoyo constante a este movimiento de derechos civiles.
En este rincón presentamos a dos artistas del colectivo del área de la bahía, Dignidad Rebelde. Ellos son Melanie Cervantes y Jesús Barraza. En su grabado del 2019 “Entre el leopardo y el jaguar”, Melanie Cervantes afirma la capacidad de resistencia de las comunidades indígenas desde la Conquista por medio de la inclusión de referencias antiguas, coloniales y contemporáneas. Presenta a una “danzante” contemporánea, una persona que baila en las ceremonias indígenas y que participó en uno de los eventos de Occupy San Francisco organizados en el 2011 contra la desigualdad económica en los Estados Unidos. Los diseños del fondo recuerdan a los motivos aztecas de las épocas antigua hasta colonial; entre ellos, una figura dorada que representa a un ocelotl cuauhxicalli, una vasija sagrada en forma de jaguar utilizada para ofrendas durante los sacrificios. Debajo de esto se observa un patrón cuadriculado simétrico que recuerda al patolli, un antiguo juego de azar azteca prohibido por los españoles.
Los artistas chicanx son solidarios con los derechos indígenas y utilizan sus obras de arte como una forma de defensa de esta causa. Jesús Barraza y Nancypili Hernández crearon el grabado Indian Land con motivo de una recaudación de fondos en el 2004 para la Jornada por la Paz y la Dignidad, una carrera espiritual indígena a través del continente. Su visión es una forma alternativa del Hemisferio Occidental en la cual se eliminarían las fronteras entre los países y se haría énfasis en el denominador común fundacional de la Región: la etnicidad indígena.
Las artistas feministas chicanx desempeñaron un papel importante en hacer avanzar el movimiento chicano y en exigir la representación y el reconocimiento de las mujeres. Yreina D. Cervántez rinde homenaje a las audaces mujeres líderes de diferentes épocas: la poeta mexicana del siglo XVII, Sor Juana Inés de la Cruz, Rosario Castellanos, escritora mexicana del siglo XX, y la Comandanta Zapatista Ramona. El título del grabado, Mujer de mucha enagua, es una frase zapatista mexicana para designar a una poderosa mujer activista y se usa para referirse a una mujer fuerte, con valor e integridad. Les dedicó su grabado a las mujeres chicanas y, en el título, utiliza la ortografía feminista indígena de “xicana” con una “X”, para citar la lengua indígena Nahuatl.
La conocida pintura de Frida Kahlo “Las dos Fridas” inspiró al artista nacido en México, Julio Salgado. En su grabado del 2014, utiliza una dualidad similar, “Quiero mis queerce”, como una reflexión sobre sus dificultades como adolescente gay que quería una celebración de “quinceañera,” una ceremonia tradicional reservada para las jóvenes cuando llegan a los 15 años. Cuando el artista cumplió 30 años creó esta imagen y dijo: en “homenaje al niño que no tuvo una quinceañera”.
Los temas chicanx queer sirven de base para el chicanismo, que cuestiona los conceptos heteronormativos de género, sexualidad y amor. Para este grabado de 1988, titulado “La ofrenda”, Ester Hernández eligió como modelo a la persona que era entonces su pareja. La presenta con un tatuaje en la espalda de la imagen tradicional de la Virgen de Guadalupe, mientras la mano de la artista ofrece una rosa. Esta imagen íntima fue elegida para la portada del libro de Carla Trujillo "Chicana Lesbians: The Girls Our Mothers Warned Us About", con lo cual el grabado se ha asociado cada vez más con la comunidad lesbiana.
- (E. Carmen Ramos) La sección más grande de la exposición es "Reimaginar la historia del país y del mundo". La lucha para crear un mundo más justo también tiene que ver con la historia, cuya experiencia todos valoramos, cuya historia es considerada importante y merecedora de ser registrada en los libros de historia y de ser enseñada en las aulas.
Esta es una de las dos paredes donde mostramos con qué amplitud los artistas chicanx y sus colaboradores abordaron la historia a través de la perspectiva del retrato. Muchos artistas reconocen que la vida y la obra de quienes han luchado por defender los derechos políticos, civiles y humanos a menudo no se incluyen en los textos ni en los programas escolares. Para remediar estas omisiones, los artistas decidieron destacar a personas del pasado y el presente cuyas acciones le han dado forma al curso de la historia.
En esta primera pared se muestran retratos de activistas, artistas y académicos, incluso de líderes revolucionarios como José Martí, quien luchó contra el colonialismo de España en las Américas en el siglo XIX, activistas que lucharon por los derechos civiles y humanos de las personas de color, como el doctor Martin Luther King Jr., Ángela Davis y el activista sudafricano que combatió el Apartheid, Steve Biko.
En esta segunda pared se presentan varios artistas influyentes como los mexicanos José Guadalupe Posada y Frida Kahlo, y la cantante tejana Selena quien, trágicamente, murió asesinada en 1995, además de activistas y líderes laborales, como Joe Hill, Dolores Huerta y Emma Tenayuca.
Otras obras de esta sección muestran a artistas que reflexionaron durante momentos clave de la historia de los Estados Unidos y del mundo. Los artistas chicanos y sus colaboradores se vieron a sí mismos como parte de un movimiento mundial que cuestionaba la injusticia dentro del país y fuera de él. A partir de la Revolución Cubana y la Guerra de Vietnam, los artistas describieron sucesos mundiales y expresaron solidaridad con otros grupos afectados. Adoptaron el estilo gráfico y audaz de los carteles de la Cuba post-revolucionaria y crearon nuevos formatos, como el calendario ilustrado que llevó el grabado hasta los hogares, además de diseñar carteles para grupos activistas que buscaban cambiar el curso de la historia viviente.
En esta sección, hay varios grabados, tanto recientes como históricos, que abordan el tema de la migración y las fronteras como un punto de entrada en la historia de las Américas.
Poli Marichal es una artista de Puerto Rico vinculada estrechamente al grupo Self Help Graphics, uno de los primeros centros de artes gráficas chicanas en de los Estados Unidos. Marichal utiliza un dramático estilo lineal y una técnica de linograbado que relaciona su trabajo con una larga historia de las artes gráficas políticas en México y Puerto Rico. Su grabado Santuario describe a hombres, mujeres y niños protegidos por dos brazos fuertes y visualiza a las ciudades santuarios como lugares donde los inmigrantes indocumentados reciben las protecciones básicas.
Luis Jiménez, fue un artista conocido e importante artista gráfico chicano, nacido en El Paso, Texas. Creó muchas obras que exploran la cultura de las tierras fronterizas entre México y los Estados Unidos. En Howl, el artista describe a un coyote, un animal profundamente integrado en la cultura antigua y contemporánea del sudoeste. Para varias tribus de indios estadounidenses el coyote es una figura astuta y era símbolo de sabiduría y poderío militar en el México precolombino. Asimismo, el término “coyote” es una expresión coloquial para designar al traficante que ayuda a la gente a cruzar las fronteras. El animal que aúlla sugiere un atrevido reclamo chicano de este territorio del sudoeste.
El uso de la impresión en negrillas por Rupert García representa un claro llamamiento a la acción: ¡Cesen deportación! Desde la década de los sesenta, los artistas chicanos han utilizado imágenes con el alambre de púa que se ha asociado desde muchos años atrás con hechos históricos dolorosos, como el Holocausto, el encarcelamiento de ciudadanos estadounidenses de origen japonés durante la Segunda Guerra Mundial y el maltrato de los trabajadores temporales durante el Programa "Bracero" que fue activo entre 1942 y 1964, para cuestionar la percepción negativa de los inmigrantes indocumentados. Este icónico grabado, creado originalmente en 1973, fue reimpreso en el 2011 por García y el colectivo Dignidad Rebelde, con sede en Oakland, en medio de las críticas al gobierno del Presidente Obama por el elevado número de deportaciones.
La figura, creada por Malaquías Montoya, de color marrón sin rostro y sangrante, queda atrapada en las puntas del alambre de púa y adopta la postura del Cristo crucificado, al tiempo que recuerda también a la víctima principal en la obra de Francisco de Goya "El tres de mayo de 1808 en Madrid". Estas referencias les dan un rostro humano a los sufrimientos de los inmigrantes indocumentados en la década de los ochenta, muchos de los cuales estaban huyendo de las guerras civiles en Centroamérica, que se habían intensificado debido a la intervención de los Estados Unidos. Montoya creó este grabado durante sus años de activismo que culminaron con la aprobación, en 1986, de la Ley de Reforma y Control de la Inmigración en los Estados Unidos, en la cual se establecían varias formas de situación temporal legal para las personas indocumentadas.
Desde alrededor de la década de los ochenta, los artistas chicanos y sus colegas se volcaron cada vez más hacia la historia de las intervenciones de los Estados Unidos en Centroamérica. Herbert Sigüenza y un artista anónimo crearon "It’s Simple Steve" un grabado que se apoya en personajes de los cómics de Milton Caniff para evocar un estilo del arte pop y un uso inesperado de una palabra vulgar para criticar la intervención de los Estados Unidos en El Salvador. Este grabado alcanzó una gran popularidad en San Francisco, donde viven muchas familias salvadoreñas —incluida la del artista— que habían huido de su país devastado por la guerra y se habían establecido en los Estados Unidos.
Juan Fuentes creó varias obras en apoyo del movimiento contra el apartheid. Su "Many Mandelas" de 1986, presenta a un joven Nelson Mandela, el líder político sudafricano quien estuvo encarcelado durante 27 años debido a su activismo declarado y quien más tarde se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica. Fuentes repite la imagen de Mandela cinco veces a lo largo de una cinta roja ancha, que entonces era un símbolo del movimiento contra la segregación racial.
Nancy Hom, la artista asiática-estadounidense que trabajó en las redes chicanas y latinas en San Francisco, creó la obra "No más Hiroshimas ni Nagasakis" para dirigir la atención hacia las necesidades médicas de los Hibakushas, los sobrevivientes de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki en 1945, quienes sufrieron de enfermedades resultantes de la exposición a la radiación. Su estilo gráfico y sus atrevidos colores revelan la influencia de los carteles cubanos, que fueron admirados y emulados por muchos artistas activistas desde la década de los sesenta.
Muchos artistas utilizaron el formato del calendario para describir, no sólo sus perspectivas sobre la historia de los Estados Unidos, sino también para presentar sus replanteamientos históricos a un público general que podía comprar estas obras y exhibirlas en sus hogares y espacios de trabajo.
Jos Sances, es un artista italiano-americano de Massachusetts, quien se estableció en el área de la bahía de San Francisco. Trabajó con los centros de grabado chicanos y latinos, como La Raza Graphics y Mission Gráfica, que había fundado en colaboración con el artista chileno René Castro. Creó este grabado para criticar las intervenciones de los Estados Unidos en América Latina. En este grabado del calendario que corresponde a los meses de marzo y abril de 1983, Sances visualizó un refrán de la izquierda y convirtió a los Estados Unidos en un tiburón que se traga a un poderoso escorpión con la forma de México y Centroamérica.
Enrique Chagoya usa el formato del códice mesoamericano como un medio para estudiar la historia contemporánea de una manera irreverente. Hizo este grabado en los años que siguieron al 11 de Septiembre, cuando los estadounidenses cuestionaron la decisión del Presidente George W. Bush de invadir a Iraq. Describe a Bush en medio del largo grabado. En el códice creado por Chagoya, que se lee de derecha a izquierda y está impreso en papel de amate fabricado con la corteza de un ficus, al igual que en las formas históricas, se mezclan referencias incongruentes del Llanero Solitario y de Tonto con serpientes emplumadas, dinosaurios y platillos voladores. Su narrativa no es clara y exige la participación activa del espectador; sin embargo, el título "El fantasma de la libertad", invita a los espectadores a darle una mirada crítica a esta historia.
Eric J. García también utiliza el formato del códice para contar la historia de la guerra entre México y los Estados Unidos que tuvo lugar de 1846 a 1848. Personifica a los Estados Unidos como un Tío Sam, agresivo y hambriento de tierras y a México como un hombre de poca estatura, amable e ingenuo que no se da cuenta de las ambiciones del Tío Sam. La escena final descrita por García incluye un retrato del artista de pie al lado de un niño que llora, lo que sugiere la forma en que las generaciones actuales de chicanx recuerdan críticamente el pasado.
George Jackson Lives por Malaquías Montoya narra la historia del movimiento de reforma de las prisiones a través de la vida y las experiencias de George Jackson, un prisionero de la Cárcel Estatal de San Quintín en la década de los años sesenta. Jackson se volvió sumamente influyente a través de sus escritos que expusieron el trato inhumano y racista de los prisioneros e hicieron avanzar las ideas anticolonialistas. Se convirtió en mártir tras haber sido asesinado durante un supuesto intento fallido de escaparse. Seis hombres, que llegaron a ser conocidos como los Seis de San Quintín, fueron sometidos a juicio debido a la muerte y la agresión de varios guardias y prisioneros durante el motín. Montoya se atreve a darle a su grabado el formato de un cartel de cine que presenta una escena degradante de los prisioneros encadenados durante el juicio de los Seis de San Quintín.
Para crear este grabado, Carlos Francisco Jackson se basó en una fotografía histórica del día, en 1968, cuando César Chávez interrumpió su huelga de hambre de 25 días. Chávez había empezado la huelga de hambre para rededicar el movimiento campesino a los ideales de la protesta no violenta. La gran escala del grabado y sus colores vivos proclaman la importancia de este suceso. Los espectadores pueden ver de inmediato las figuras nacionales y los líderes obreros que estaban allí, desde Helen Chávez, esposa de César, hasta el organizador laboral filipino-estadounidense Larry Itliong, y el Senador de los Estados Unidos y entonces candidato presidencial, Robert F. Kennedy.
Los dos grabados que se encuentran en esta pared estudian la historia del Bicentenario de los Estados Unidos, una celebración nacional que tuvo lugar en 1976 y que conmemoraba la independencia de las colonias situadas en América del Norte del control por los británicos. Ambos grabados, creados por artistas que formaban parte del colectivo de arte chicano Royal Chicano Air Force o RCAF, presenta al Bicentenario en contraposición con las experiencias históricas de muchos ciudadanos estadounidenses, incluidos activistas y líderes de derechos civiles que habían estado bajo vigilancia en las décadas de los años sesenta y setenta por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, sigla en inglés).
En el grabado de Rudy Cuellar que se encuentra a la izquierda, "El humor en el arte xhicano: 200 años de opresión 1776–1976" se presenta la imagen de un hombre joven, cuya boca está cubierta con un candado encadenado donde se lee "Made in the USA" (Hecho en Estados Unidos). Sorprendentemente, en el grabado de Cuellar también se anuncia una exposición de arte, lo que muestra cómo los miembros del RCAF integraron irónicamente sus declaraciones críticas en su arte.
En su grabado, situado a la derecha, Ricardo Favela considera la conmemoración del Bicentenario desde la perspectiva de los indígenas estadounidenses. Favela aboga por la liberación de Russell Redner y Kenneth Loudhawk, dos activistas del movimiento de los indígenas estadounidenses detenidos en 1973 después de haber participado en una protesta organizada en Wounded Knee en Dakota del Sur. El artista yuxtapone una serie de escudos de guerra de los lakota con una figura indígena, cuyo rostro está parcialmente oscurecido por una raída bandera de los Estados Unidos. Agrega la frase y las palabras “500 years" y “genocide”, para evocar una historia de violentos encuentros entre los Estados Unidos y las naciones indígenas.
Muchos artistas presentados en la exposición abordan el tema de nuestro actual momento histórico. En esta obra, Sandra C. Fernández analiza nuestra respuesta societal a los "Dreamers", esas personas jóvenes que han vivido en los Estados Unidos sin autorización desde que fueron traídas al país cuando eran menores de edad. La artista imprimió los rostros de "Dreamers" anónimos en las páginas de un libro inglés sobre leyes del siglo XVIII donde se documentan casos de delitos graves y faltas leves, una referencia indirecta de cómo los Dreamers y otros inmigrantes indocumentados son penalizados por algunos sectores de nuestra sociedad. Al instalar la obra en forma de cruz cristiana, usada por los Cruzados, la artista cuestiona esta
caracterización.
- (Claudia Zapata)En nuestra última sección, “Innovaciones digitales e intervenciones públicas” se ponen de relieve las definiciones en proceso de ampliación de lo que son las artes gráficas. A través de las intervenciones públicas y los métodos digitales, los artistas han llevado a las artes gráficas por los innovadores cauces del intercambio. Utilizando las nuevas tecnologías de impresión digital, internet, los medios sociales y la realidad aumentada (AR, sigla en inglés), los artistas abordan problemas trans-históricos y prosiguen con el legado de las artes gráficas políticas, pero ahora con nuevas estrategias para infiltrar espacios públicos y privados más amplios con llamamientos a la acción y creación de conciencia.
Las intervenciones públicas catalizan el diálogo público. Este signo de 1988 apareció en los autobuses de San Diego como parte de una exposición que duraría un mes. El colectivo (Elizabeth Sisco, Louis Hock y David Avalos) presentó de manera prominente la frase “Bienvenido a la mejor plantación turística de América”, como un juego de palabras del lema de San Diego: “La mejor ciudad de América”. Esta frase tan significativa, junto con las manos anónimas de color obscuro, es una crítica a las leyes de inmigración y a las deportaciones de inmigrantes indocumentados, esenciales para la ciudad y la fuerza laboral del país.
Los artistas también incorporaron nuevas tecnologías en sus interacciones con el público. En la década de los ochenta, el Public Art Fund (Fondo de arte público) invitó a Bárbara Carrasco a presentar una obra generada por computadora en una valla publicitaria digital de 800 pies cuadrados en medio de Times Square, en Nueva York. Carrasco utilizó este tablero digital para continuar su apoyo al Movimiento de la Unión de Campesinos y dirigir la atención del público hacia los efectos perjudiciales de los plaguicidas químicos sobre los trabajadores agrícolas y los consumidores.
Los artistas chicanx siguen experimentando con los medios digitales. Rupert García, uno de los más reconocidos artistas gráficos desde el movimiento de los derechos civiles, creó los grabados digitales "Obama from Douglass". El formato del grabado es el tríptico, característico de la obra de García, para invitar a los espectadores a ponderar la relación entre las imágenes. En esta obra se presenta a Frederick Douglass, el conocido abolicionista y a Barack Obama, el 44 presidente de los Estados Unidos. Entre ellos hay un panel de líneas abstractas animadas, que sugieren la tumultuosa y memorable historia que separa y vincula a estos dos líderes negros de la historia de los Estados Unidos.
En esta exhibición se presenta la adquisición más reciente del arte chicano: las obras gráficas intercambiables.
Las obras gráficas intercambiables consisten en imágenes digitales difundidas a través de internet y de las plataformas de los medios sociales. Los artistas distribuyen estas obras para ayudar con los esfuerzos de solidaridad, la protesta política y la defensa de los derechos sociales. Algunas obras gráficas intercambiables siguen circulando en forma física, ya que los artistas suministran una imagen de mejor calidad para que la gente pueda descargarla e imprimirla. Sin costo alguno para el público. Las obras gráficas intercambiables funcionan de manera similar a los primeros carteles de protesta que permiten impulsar las causas sociales y afirmar la presencia de los grupos marginados.
La realidad aumentada es otra ruta tecnológica que amplifica la experiencia de las artes gráficas. Trabajando con profesionales de Augment El Paso, en Texas, Zeke Peña desarrolló la serigrafía de realidad aumentada mejorada “Un nómada enamorado”. Los interesados pueden descargar la aplicación gratuita de Augment El Paso para activar varias secuencias animadas. Con frecuencia, Peña usa al coyote como un doble de sí mismo, debido a que a ambos les gusta recorrer el desierto de El Paso y a que los dos tienen personalidades juguetonas. Peña utiliza estas animaciones digitales para resaltar la experiencia que vive el espectador cuando visita este mundo construido por él.
En esta última área de la exposición, tenemos varias obras por Michael Menchaca. El artista crea instalaciones ambientales para exponer sus obras gráficas y diseñó este fondo multimedia especial adaptado al sitio para nuestras galerías. Estos entornos de exhibición se inspiran en diseños del maíz antiguo y en paisajes sonoros de la ciencia ficción para explorar el impacto de la tecnología en el comportamiento humano.
Hay varias influencias artísticas visibles en las obras de Menchaca, que van desde las formas pictóricas de la antigua Mesoamérica hasta los videojuegos japoneses y los bestiarios europeos, lo que da como resultado un vocabulario visual único. Los grabados presentados aquí reflejan la interpretación de Menchaca de temas que van desde el colonialismo español hasta las migraciones de los latinx y las guerras de los carteles mexicanos de las droga.
- (E. Carmen Ramos) Gracias por participar con nosotros en este recorrido por la exposición. Esperamos que siga utilizando este recorrido virtual para saber más sobre la exposición ¡Imprimir la Revolución!
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